Luis Aragonés: “Hay que cambiarlo todo frente a Grecia”

El seleccionador asegura que su intención es “cambiarlo todo frente a Grecia”, que “estamos bastante enteros” y que “Sergio Ramos es un jugador importantísimo para España”.
La victoria “in extremis” de la selección española sobre la de Suecia causó un tremendo júbilo y comprensible entre los miles de aficionados españoles que acudieron al partido y en los millones de seguidores.
El tinte dramático del triunfo, en una de las tres últimas jugadas del partido, y lo que suponía fue recibido con un estallido de alegría como pocas veces ha visto una victoria del equipo nacional español. El partido se daba ya por empatado, lo que no causaba ningún daño mayor, porque aún quedaba un partido contra Grecia para remediarlo, pero la insistencia de los jugadores en el cerco al marco de Isaksson, las ocasiones de gol que no se materializaron y la entrega del equipo hicieron posible un triunfo que la afición ha degustado como pocas.
Nada más concluir el partido, y con jugadores y banquillo celebrando el triunfo hecho el grupo una piña, un respiro recorrió la epidermis de todos y empezaron a hacerse cálculos en torno al rival. Faltaban casi tres horas para que finalizara el Rusia-Grecia, pero las especulaciones ya estaban desatadas. ¿Italia? ¿Francia? ¿Rumanía? ¿El poderío en el ocaso, pero poderío, aún, de los galos? ¿La experiencia de la tricolor italiana y su sabiduría incluso en las situaciones más peligrosas? ¿La pujanza de la erróneamente infravalorada selección rumana de los grandes Chivu y Mutu, rápida, ágil y dura? “Lo que nos venga”, dijo Luis Aragonés nada más finalizar el choque. Hay tiempo para eso. Y para más cosas.
Paulo Futre abrazó al seleccionador español al pie del autocar en el que la nacional iba a regresar al hotel. Paulo tiene dos equipos en su corazón: Portugal, por razones obvias y España, por adoptadora de su fútbol. Futre charló brevemente con Luis Aragonésy éste le descubrió algunas de las causas que habían complicado el partido. “Ellos son de juego largo y nosotros caímos en eso en la primera mitad, contrariamente a lo que debíamos haber hecho, jugar en corto. Pero merecimos ganar, no en la primera parte, sí en la segunda a un formidable equipo”.
El ambiente que rodeó a la selección se trasladó al hotel de concentración con los márgenes de prudencia comprensibles entre quienes son actores directos de los partidos. Cuando se desata la euforia resulta que los jugadores son los más prudentes, los que más cabos atan, los que menos rienda suelta dan a sus emociones. Son los profesionales, en fin, los que más tratan de mantener la calma en los momentos duros y en los momentos rosas, y eso sucedió también tras la dramática victoria sobre Suecia, que llevaba a España en volandas hacia cuartos de final, segundo de los grandes objetivos trazados, después del primero, que no era otro que el de la clasificación.
España se medirá el miércoles a Grecia en un choque en el que se enfrentarán el campeón del grupo y el campeón de Europa ya destronado. No será un partido menor porque servirá para ver cosas, para atar cabos, para que descansen unos y entren en juego otros, para el relax y para la tensión, en definitiva.






















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